martes, mayo 06, 2008

Hoy es un buen día


Al igual que en esta foto que me mandó un buen amigo, parece que el sol vuelve a salir de entre las nubes.
Estoy cansada de tanta amargura, de estar preocupada por todos menos por mí y estoy cansada de ser así. Porque soy yo la causa y el resultado de todo lo que me pasa. Yo tengo la llave y la cerradura para abrir o cerrar caminos. Y he decidido abrir otra puerta. Lo he decidido.
Hoy estoy feliz. Feliz de saber que voy a hacerlo. Porque lo haré.
La semana que viene me voy a Sevilla a hacer la reserva de plaza (si es que aún quedan plazas libres) en una escuela de diseño de moda. Ya lo he dicho.
Desde los diecisiete años quiero hacerlo y creo que ya va tocando. Ahora estoy decidida y creo que es el mejor momento para intentarlo. Que sí, que me voy, que lo hago.

miércoles, abril 23, 2008

sin título


Pensar que todo sale mal no es un pensamiento muy acertado pero es el que hay. Si piensas que las cosas pueden ir bien cuando se vayan las nubes, puedes tener algo de esperanza guardada en ese cajón, pero cuando se despeja el cielo tú sigues sumida en una atmósfera gris y axfisiante. Hay días malos y días peores, últimamente estoy mucho en uno de éstos. Propongo levantarme, tener ánimo para hacer ésto o lo otro pero hay algo que me paraliza, que me llena todo de un humo espeso y me lanza contra el sofá. Ahí me quedo sin saber qué hacer, hacia dónde correr y escapar de todo esto que me está vaciando por dentro. ¿A quién pedir una mano? No hay nadie ahí fuera.
Con los años me convertí en la reina del disimulo, de los ojos fríos que no muestran más que lo que se debe mostrar, ¿para qué más?. En días "especiales" como estos fantaseo con dormir días enteros, meses enteros y años enteros... Sería todo tan fácil.
Hay enfermedades que son como el aire, nadie las ve y te van consumiendo por dentro sin tener diagnóstico ni cura. Te quitan las fuerzas, la risa y las ganas de seguir. Y a mí ya me está quitando demasiado.
Sólo me queda aguantar, esperar que las fuerzas vuelvan ( si es que vuelven ), volver a reconocerme en un espejo, y esperar. Esperar a no quebrarme.

sábado, abril 12, 2008

Quién me ha robado el mes de abril


Salir a la calle es como volver al mes de diciembre, pero de hace cuatro o cinco años, porque hace ya que no vivimos un diciembre como Dios manda, vamos con frío. Ahora las temperaturas bajan a 7 u 8 grados, aquí, en Jaén, en otros sitios nieva y esas cosas propias del mes de abril. Dicen que es el cambio climatico, yo ya paso de pensar por qué sucede todo esto. Eso sí, no ayuda a mi estado de ánimo para nada. Necesito sol para salir a darme una vuelta y pensar, pero con este tiempo no me apetece. Si pudiera, estaría llorando todo un día hasta que se reblandecieran las baldosas del salón, pero no me sale. Si tuviera la costumbre de ir a correr ("ir a correr" es hacer ejercicio pero el doble, qué cosas!) agotaría mis fuerzas. Si utilizara la pintura como desahogo gastaría todos los tubos de óleo. Pero nada de eso lograría reconfortarme.

Las prisas, el trabajo, el estrés y madrugar hacen que la vida la vivas sin vivir. Tu tiempo se esfuma en favor del tiempo de otro. No existe el pensar, existe el actuar. Pero si ya no hay esas prisas, todo adquiere una dimensión diferente, otro color, como si la perspectiva de tu realidad cambiara el punto de fuga.
Quizás lo que creías sólido se vuelve de plastilina, lo fuerte cambia a flojo y lo que llenaba tu vida empieza a vaciarla. Todo adquiere una relatividad turbadora y dolorosa en la que se empieza a perder el equilibrio y la orientación.
Me he puesto un límite: la semana que viene tomaré una decisión. Otra más, pero ésta sé que será la definitiva.

jueves, abril 10, 2008

La Teta


lunes, marzo 31, 2008

Cabecita MÁS loca que nunca...


Hay días que preferiría no abrir los ojos, ni despegar la oreja de la almohada, ni levantarme, ni... ni... En fin, es un día tontísimo. Tanto que no sé qué carajo me pasa. El caso es que llevo días dándole vueltas a mil cosas, más de las que mi cabeza puede soportar. Y hoy ha petado. Yo soy así de especial: cuando todo lo tengo claro (o eso creo) surge algo, por casualidad, de la manera más tonta que hace desmoronar casi todo lo que creía en pie. Dicen que las oportunidades no pasan dos veces en la vida, y a mi se me está presentando una segunda, de una manera más o menos clara, y no sé si debo atraparla o dejarla pasar como hice ya.


Ahora estoy en un momento de incertidumbre, hay cosas que vistas desde fuera parecen sencillas, pero una vez que las tienes en frente... Vale, lo reconozco: estoy muerta de miedo. Puede ser normal, o no, pero yo lo estoy y no me gusta nada, no por tener miedo, que es una reacción normal ante una situación nueva, desconocida y tal, sino porque no me deja pensar con claridad. Me llena la cabeza de cosas raras, me aturulla y me deja fuera de juego. Llevo el día intentando hacer algo, centrarme en cualquier cosa pero me es imposible. ¿Qué puedo hacer?


Un opción es cortarme la cabeza y ponerme otra cualquiera, pero salpicaría mucho la sangre y las cortinas se pondrían perdidas. En fin, voy a apagar el ordenador, las luces y todo lo que emita algún sonido, voy a meterme en la cama y no voy a salir hasta que se me pase todo esto.

jueves, marzo 27, 2008

Busco, busco, busco entre los trapos

No hay nada más irritante para mí que ir a comprarme ropa (por necesidad) y volver con las manos vacías. Es lo típico, cuando no buscas encuentras, ahora si buscas.... Date ese día un paseo porque seguro será más provechoso. Llegar a una tienda de ropa puede ser un placer o una tortura. A mí casi siempre me ocurre lo segundo, voy sin ganas y con prisas: combinación letal. Bueno, no siempre, hay días que parece que todo gira en torno a tí, el aire huele a algodón de azúcar y la ropa perfecta está esperando en el perchero bien colocada y en su sitio, combinada de maravilla para que llegues y te la lleves sin pensarlo. Pero eso son muy pocas veces en la vida. Los diseñadores están muchas horas, muchos días y muchos meses devanándose los sesos para saber qué se va a llevar y qué nos va a gustar. Es una tarea dura y compleja, de eso sé un poco, y el resultado no siempre es de lo más satisfactorio. Ayer me fijé mucho en la ropa, la toqué, la miré varias veces y me la prové. Por gusto y por necesidad y saqué una pequeña reflesión: los diseñadores nos ven como "seres" a los que nos gusta la ropa gastada, usada y lo más vieja posible. El casual, el estar unas tres horas delante del espejo perfeccionando el modelito, pero que parezca que ha sido lo primero que has pillado del baul de tu madre o del cesto de la ropa sin planchar y has salido así a la calle. Vale, puede que tengan razón, nos gusta ir un poco "desaliñaos" pero por lo menos que el desgaste lo hagamos nosotros. Ver y comprobar como toda la ropa parece que está vieja a mí no me anima mucho a comprar. Y los vaqueros!!!! no conseguía encontrar ningún pantalón que no pareciese usado y viejo. Fue un poco complicado encontrar algo que me gustase, pero al final lo conseguí. Ahora aguarda en la percha a la prueba definitiva: la del espejo de casa. Cómo confunden los espejos, los probadores y la música de las tiendas. Luego llegas a casa y ves que no te quedaban tan bien. Los metes en la bolsa y a la tienda a buscar otros, si los encuentras...

martes, marzo 18, 2008

Dedicatoria

Hace tiempo prometí una entrada a alguien, pero debido a mi mala cabeza o a otras razones, que no vienen a cuento, no la hice. Hoy es un día como otro cualquiera pero me apetece escribir algo que sé que entenderá.
Si volviera a nacer, si empezara de nuevo
volvería a buscarte en mi nave del tiempo.
Es el destino que nos lleva y nos guía
nos separa y nos une através de la vida.
Nos dijimos adiós y pasaron los años,
volvimos a vernos una noche de sábado,
otro país, otra ciudad, otra vida,
pero la misma mirada felina.
A veces te mataría otras en cambio te quiero comer
ojillos de aguamarina.
Cómo hablar, si cada parte de mi mente es tuya
y si no encuentro la palabra exacta, cómo hablar.
Cómo decirte que me has ganado poquito a poco,
tú que llegaste por casualidad, cómo hablar.
Como un pájaro de fuego que se muere en tus manos,
un trozo de hielo desecho en los labios.
La radio sigue sonando, la guerra ha acabado
pero las hogeras no se han apagado aún.
Cómo hablar, si cada parte de mi mente es tuya
y si no encuentro la palabra exacta, cómo hablar.
Cómo decirte que me has ganado poquito a poco,
tú que llegaste por casualidad, como hablar.
A veces te mataría, otras en cambio te quiero comer,
me estás quitando la vida...

La Semana Santa es....

Clamor, silencio, días de precepto .....y botellón! Es increible, como dice Bisbal, lo que la gente puede llegar a beber en un sólo día, que se supone ser de recogimiento. "La Semana Santa es semana de cofradías y cofrades, de nazarenos, música sacra y olor a incienso. De procesiones y saetas, de Cristos y Vírgenes dolorosas que caminan tras ellos llorando y mirando al cielo buscando consuelo al dolor"... Sí, sí, eso es muy poético y está muy bien, pero esta semana es algo más, y cuando digo más me refiero a más de todo. Más tráfico, más gente en la cola de la charcutería nerviosa por que no le llega el turno, más ruido, más gente mosqueada, más tráfico (otra vez), más municipales incordiando con sus indicaciones y más multas (dónde están cuando realmente se les necesita???) más estrés, más gente comiendo pipas esperando a ver la procesión... hay estudios que han demostrado que estar en un sitio esperando a ver algo incrementa el llamado "síndrome del loro" aumentando en un 200% el consumo de pipas...
La Semana Santa es de todo menos santa, sólo hay que salir a la calle y comprobar cómo se ha convertido el Domingo de Ramos en la Martos Fashion Week, todo el mundo luce modelito, con más o menos gracia, ya haga frío o calor. Si tu te compras un vestido de tirantes hace dos meses y buscas complementos y zapatos a juego (eso es todo un reto) pueden caer chuzos de punta que tú te pones el modelito así tirites de frío. Y es que lo de "estrenar en Domingo de Ramos o te quedas sin pies y sin manos" la gente lo lleva muy a rajatabla. Más que ver una procesión, vemos el modelito de periquito o fulanita, y quién diga que no, miente!!!!
Después de oler el incienso y comer pipas mientras escuchas una saeta, te vas a dar rienda suelta a tanto recogimiento con algún que otro vaso de alcohol, porque toca, claro, y luego si te acuerdas vuelves a casa. Así hasta la próxima.
Yo esta Semana Santa estoy haciendo penitencia: no estoy trabajando. No sé si podré mantenerla. Ya os contaré.